Las semillas de nabo se siembran en Otoño, invierno, hasta principios de primavera
Al cultivar el nabo no debe faltarle agua, por ello es imprescindible regar con frecuencia.
Se cosecha a los 60 o 90 días (dependiendo de la variedad).
Siempre debe hacerse una siembra directa a poca profundidad, entre 0,5 y 1,5 cm.



