Los kales son especies que prefieren el clima frío, aunque se pueden cultivar todo el año. En invierno requieren sol pleno, en épocas de temperaturas más altas pueden desarrollarse bien a media sombra.
Germina entre 5 y 10 días después de la siembra. Se cosecha a los 30-70 días después de la siembra.
Se recomienda la siembra en almácigo. Trasplantar 20 días después de la germinación a 30-40 cm de distancia entre cada planta.
Son sensibles al ataque de pulgones, ubicalos cerca de caléndulas y copetes que actúan como plantas trampa de este insecto.



